No se quien fue el inventor de la frase "que hablen de mi, aunque sea mal". Unos se la atribuyen a un eminente político y otros a uno de esos endiosados y egocéntricos artistas de Hollywood. Da lo mismo. Tanto monta, monta tanto. Ambos se dedican a lo mismo, al teatro. Los artista interpretando falsas historias de la vida real y los políticos convirtiendo la vida real en falsas historias.
Como decía, no se quien invento la frase. Lo que si digo es que el mandamás del PSPV, Pla, es su mejor paradigma. En todos los fregaos contra el PHN lo encuentras, generalmente en contra de la opinión popular, con tal de que hablen de él ¡aunque sea mal!.
Su "socia" en el PSOE, la ex ministra Carmen Alborch, demuestra ser mucho más inteligente. Al preguntarle sobre el PHN contesta: "¿Agua para Valencia?. Sí. Siempre", pero el PHN "es demasiado importante y requiere un profundo análisis". O sea, como buena política, ni sí ni no sino todo lo contrario
Dice Doña Carmen que Pla "está haciendo una oposición eficaz" ( La fantasía aislada de la razón, suele producir monstruos imposibles) y puede que sea verdad, pero para los valencianitos de a pié que no entendemos de política lo que realmente está haciendo es el más espantoso ridículo y, evidenciando su manifiesto complejo de inferioridad, de lameculos de Maragall.
Afirma que Pla "Es un corredor de fondo" pero yo creo que, no se si voluntaria o involuntariamente, más bien lo primero, se olvidó añadir en terreno "pla", porque ante la mínima subidita se le atraganta "el fondo".
Posiblemente tenga tazón; quizás sea mucho más inteligente de lo que creemos y esté consiguiendo lo que realmente pretende: que se hable de él, aunque sea mal. Porque como decía Jardiel Poncela "Hay dos maneras de conseguir la felicidad, una, hacerse el idiota; otra, serlo".
Uno se pregunta ¿qué pecado habremos cometido los valencianos para que Dios nos castigue con politicastros como Pla?. Y por si no teníamos bastante condena con él ahora nos castiga con tener que soportar al indigente, perdón, ignorante político Caldera.
Juan Borrás