En el día de ayer el Tribunal de Apelaciones del Onceavo Circuito Federal en Atlanta anuló las condenas de los “Cinco de Miami” y envió el caso al Tribunal de Primera Instancia para un nuevo proceso fuera de Miami. Ello, dice, en base a la hostilidad y los prejuicios en el ambiente de esta ciudad que hizo imposible un proceso imparcial debido a las pasiones que el tema de Cuba genera tanto entre el público como en la prensa de la ciudad. El tribunal refiere como la comunidad de Miami padece de un prejuicio tan penetrante contra los Cinco y contra el gobierno de Cuba que contamina el debido proceso judicial imparcial. Cita los artículos de prensa, las manifestaciones, las ceremonias relacionadas con el caso Elian y las manifestaciones sobre el caso de Los Hermanos al Rescate.
La decisión, al tiempo que absuelve a “los cinco”, condena a Miami como un centro de hostilidad y extremismo, refiriéndose al circo mediático de esa ciudad, junto al extremismo de los cubano-americanos como los factores que imposibilitan el ejercicio de la justicia contra estos condenados. Así lo suscriben los jueces Stanley Birch, Phyllis Kravitch y James Oakes.
Para mayor vergüenza de los EEUU, esta declaración del Tribunal, además, viene precedida por el informe de expertos juristas de la ONU, los cuales, a mediados del mes pasado, consideraron la sentencia condenatoria como arbitraria, pidiendo al gobierno de Washington la liberación inmediata de los condenados. Los expertos de la ONU concluían en que el juicio y las 'duras' penas impuestas son 'incompatibles' con la legislación internacional sobre derechos políticos y civiles de la que Estados Unidos es un país signatario, al igual que incompatible es el aislamiento en el que fueron mantenidos durante 17 meses y que 'debilitó' sus posibilidades de comunicación con sus abogados y el acceso a las pruebas, lo que, en consecuencia, afectó a su defensa, añadiendo que no se tuvo en cuenta que la defensa de los cinco cubanos pidió que se cambiara el lugar del juicio por considerar que 'en Miami no podía garantizarse la imparcialidad' por presencia de numerosas organizaciones anticastristas, refiriendo como las propias “autoridades” estadounidenses alentaron los prejuicios contra los acusados en Miami en la comunidad cubana de esta ciudad, presentándolos como culpables desde el inicio, concluyendo, en fin, en que 'el juicio no se celebró en el clima de objetividad e imparcialidad' que establece la Convención Internacional sobre los Derechos Políticos y Civiles…
El caso no ha concluido, ya que los cinco siguen presos hasta que se celebre el nuevo juicio que, previsiblemente, resultará en sentencia absolutoria debido a la clamorosa ausencia de pruebas. Es de señalar que, aunque el Fiscal tiene la potestad para desestimar los cargos y liberarlos de la cárcel, por razones políticas probablemente no lo hará e insistirá en un nuevo juicio.
Mientras, estas personas se pudren en vida en la cárcel desde 1998 en condiciones de total aislamiento y con vulneración aberrante de todos sus derechos civiles y humanos, lo que, junto con los “detenidos” en Guantánamo y otras menudencias, ilustran sobre la poca vergüenza de los gobernantes de turno del Imperio, supuesto escaparate urbi et orbe de la excelencia de las democracias occidentales.
Veamos esta cronología de la vergüenza:
-Infiltrados en la comunidad cubana de Miami, los “cinco” informaron al Gobierno Cubano sobre la preparación de atentados contra Cuba por parte de los grupos terroristas anticastristas de la ciudad, el Gobierno de Cuba pasó
los informes vía diplomática al Gobierno EEUU, el cual, lejos de detener y procesar a los terroristas, lo que hizo fue detener y procesar a los denunciantes… Así pues, los cinco fueron detenidos en setiembre de 1998 y encarcelados directamente (en rigurosa aplicación del principio de
presunción de inocencia, como puede verse) y, al cabo de tres años, condenados en junio de 2001 (igualmente con obvia aplicación del derecho a un juicio rápido) a severísimas penas: A Gerardo Hernández le dictaron dos
cadenas perpetuas más 15 años; a Ramón Labañino, a una cadena perpetua más 18 años; a Antonio Guerrero, a una cadena perpetua más 10 años; a Fernando
González, a 19 años y a René González, a 15 años. Pena extra; les dispersaron por cárceles de todo EE.U.U. y les impusieron largos períodos de aislamiento total en el "hueco", (celda de 2 m. cuadrados) por 17 meses, sin
poder comunicarse siquiera con sus esposas e hijos, cuando el máximo son 60 días, prohibiéndoles visitas de sus abogados, el acceso a la prensa, medios de información, etc.. Y a todo eso con una asombrosa falta de pruebas en el
decir de los expertos conocedores del contenido del proceso. Un juicio político, en fín, en el que se destuye la vida de cinco personas y sus familias por mor de la cerrazón y la locura aberrante de los gobernadores del Imperio. Otra caso a incluir en la Historia Universal de la Infamia que Borges dejó inconclusa… Quién da más!! (los votos de la “gusanera” de Miami, que se lo pregunten a Bush!!)
Joan Martí