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...Y no sé si por evidente cobardía o porque, falsa
modestia aparte, como decía Larra "El talento no consiste
precisamente en saber lo que se ha de decir sino en saber lo que
se ha de callar", la verdad es que no me atrevo a calificar
el comportamiento televisado, en un "rastrillo" de Madrid
en beneficio de no recuerdo que acción humanitaria (no importa
el nombre sino el objeto), de la duquesa de Lugo. Me limitaré
a decir, simplemente, que sentí vergüenza. Olvida, o
lo que podría ser peor desconoce, que hay momentos, y mucho
más en una figura representativa como ella, en que la grandeza
y las maneras son más importante que el dinero. Una vez más
se demuestra que el "señor" nace no se hace. Y
por muy duquesa o por muy descendiente de reyes que se sea el señorío
brilló por su ausencia.
Por otra parte, lo de duquesa, si nos atenemos a los méritos
por los que se le ha concedido el título, igual hubiera podido
concedérsele el de Emperatriz de los Gallegos o Vireina de
Galicia, por ejemplo. A la postre su único mérito
es el ser hija de y para más inri el título se lo
ha concedido el mismo de.
Y digo que sentí vergüenza ajena por el ridículo
que hizo al comprar no sé que y a la hora de pagar, la cobista
de turno, con un servilismo y un adulación impresentable,
no le quiso cobrar el importe de lo comprado y ella se fue tranquilamente
sin pagar. O por lo menos esa fue la impresión que se dio
en la TV.
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Pase,
aunque no apruebo, que no le hubiera cobrado la compra si se hubiera
realizado en una tienda de su propiedad, pero considero inadmisible
y denigrante que por dárselas de finolis, vulgo pelotilla,
lo hiciera con unos objetos cuyo importe de su venta estaba destinado
a una finalidad humanitaria. Esa señora, cuyo nombre no pasará
a la historia precisamente por esta acción, olvida que, como
dijo el diplomático italiano el abate Galiani, "Cuando
hacemos una reverencia profunda a alguien, siempre damos la espalda
a otro".
Pero si reprobable fue el comportamiento de "la vendedora"
no lo fue menos, sino muchísimo más el de la duquesa
de Lugo. Seguramente pensaría, como la mayoría de
los mortales, que la caridad bien entendida empieza por uno mismo,
y lo puso en práctica. Estoy totalmente convencido de que
su madre, la Reina Sofía, hubiera sido mucho más "señora"
que la hija.
Creo que más que un error fue un horror. No dudo de su buena
intención pero decía Diderot que "No solo hay
que hacer el bien, hay que saber hacerlo".
Juan Borrás (Gandia)
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