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Sobre La Pax Americana y el IV Reich en un mundo de gilipollas.
(I) Si el 90% del cine que tragamos en digestivas sesiones de sofá
y eructo y pedo de sobremesa es americano y se nos saltan los lagrimones
con la ceremonia de los Oscars; si emulamos los tupés y vestimentas
de las estrellas y nos pone la chupa del Cloony, si nos refrescamos
el gaznate y nos pergeñamos los cubatas con la cola americana,
nos ponemos adiposos con la fast food mac vísceras y mac
pollo y así un porrón de etcs. Si los nenes machotes
del Tío Sam por sus c. petan la economía mundial,
el bienestar social urbi et orbi y las instituciones del sacrosanto
Derecho Internacional de los tatados, las reservas y los principios
de no injerencia en los estados y así similar. Y si ahora,
en el más difícil todavía, manteniendo su nutritiva
colonización económico-cultural para conciliar la
creciente entropía social del universo conocido con el prosaico
signo del dólar, digo, si ahora, después de Vietnam,
Granada, Panamá, (uff, que lista!!) y ya pasando de la ONU
como de la m., se dan su buena orgía particular a cuenta
del derecho de conquista al pobre moro, pues eso, digo: que nadie
crea que son como los de Alejandro el Magno, Julio el César
y Adolfo el Hitler y así otros de la peña, que no
hay tal. Si el matar 300 mil civiles japoneses no fue el primer
acto de terrorismo planetario y sí lo fue lo de las torres
gemelas del WTC, etc. Si ellos pueden tener armas químicas,
atómicas, y hasta bombas fétidas y los otros no. Si
el Imperio mismo con su mecanismo decide qué país
es democrático y cual no lo es; qué dirigente es demócrata
y cual dictador de medio pelo, y así más otro porrón
de etcs., entonces, seguro que, como canturreó Bob Dylan,
Dios está de su parte, lo cual es una buena razón
para mantenerse agnóstico (al menos de momento).
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Y, si a más in rri, directores de telediarios y operarios
del pensamiento político decente dicen que eso es normal;
que la pena de muerte no mata en EEUU, sino sólo en China
o en Cuba; que el voto del 10% de los ciudadanos americanos, pam
dalt pam baix, encumbrando al paladín de la silla eléctrica
texana constituye prueba fehaciente de la mejor y más saludable
democracia habida y por haber; que el señor tal de Quintanilla
de Onésimo, por nuestro bien, puede pasarse por lentrecuix
al 90% de los celtíberos en otro claro ejemplo de bondad
del sistema democrático; que la guerra no era contra los
miles de irakies, hoy ya cadáveres y mutilados, que pasaban
por allí, por Basora, por Bagdad, sino contra el perverso
Sadam, y que si al final no tenía armas químicas pues
peor para el, que por si acaso; pues entonces, digo, es que nos
toman por lo que somos: por gilipollas que nos estábamos
en el váter cuando el profe explicaba la historia, lo cual
que hasta podría ser cierto, además de ser antiamericanos
y demagogos a tope, ¡a qué negarlo!.
Pues eso, otro día más.
Joan Martí (Gandia)
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