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Uno de los alumnos del gran pensador Sócrates fue
Anístenes, quien fundó la escuela filosófica
de los cínicos. Ellos creían que la verdadera felicidad
no depende de cosas externas como el lujo, el poder político
o incluso la salud. Más o menos venían a pensar eso
de que no es más rico el que más tiene sino el que
menos necesita. Hay una anécdota sobre Diógenes de
Sínope, quien fue el más famoso de todos los cínicos.
Vivía dentro de un tonel y según decían no
tenía más posesiones materiales que una capa, un bastón
y una bolsa de pan. Una vez, tomando el sol delante de un tonel,
recibió la visita inesperada del emperador Alejandro Magno
quien le dijo que si deseaba algo él se lo concedería.
Diógenes respondió: "Quiero que te apartes pues
me estás tapando el sol". El sabio le demostró
así que él era más rico y más feliz
que el emperador con todo su poder. El emperador de Macedonia se
quedó impresionado: "Si no fuera Alejandro Magno, me
gustaría ser Diógenes" dijo él.
En otra ocasión cuentan que Diógenes caminaba por
toda Atenas a plena luz del mediodía con una lámpara
encendida |
pues buscaba un hombre honesto y decía que encontraba ninguno.
Considero a Diógenes uno de los más grandes pensadores
de todos los tiempos, aunque nunca escribiera ningún libro
y apostara por una sabiduría práctica como Sócrates.
Me gustan esos filósofos que como Sócrates, Luis Vives
o Diógenes son capaces de acercar algo en principio tan lejano
y abstracto como la filosofía a las pequeñas cosas
caseras del día a día. Me gustan esos seres capaces
de dar una lección de humildad incluso a los más poderosos.
Me gustan las personas que piensan que la auténtica riqueza
es la del corazón y no se dejan deslumbrar por la fiebre
del oro. Decía mi profesor de Literatura, Miguel Herráez,
que lo único verdaderamente importante en la vida, lo único
que cuenta de verdad es ser feliz. Las cosas importantes de la vida
no se compran con dinero. Diógenes sabía eso.
Josue Damia Ferrer i Ortells.
jdferrer@ozu.es
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