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Si hace tiempo se denunció la situación
de desprotección que padece Gandia y sobre todo nuestra playa,
a merced de los robos y la delincuencia organizada, la realidad no ha
mejorado tras las elecciones y tras todas las promesas que ha regalado
a los ciudadanos Doña Josefa. La Alcaldesa de la ciudad Ducal es
la presidenta de la Junta de Seguridad, órgano municipal encargado
de la seguridad de la población, y por tanto máxima responsable
del mismo. No obstante todos estos detalles de importancia, no se garantiza
un mínimo de seguridad en Gandia.
Si hace unos meses se denunciaba el descontrol y
abandono policial de la Playa de Gandia en vísperas de los meses
turísticos por excelencia en nuestras costas, lo cual es más
grave si cabe, ahora le toca el turno a la mala gestión y logística
deficiente existente en el cuerpo de la policía local. ¿Dónde
está la deseada coordinación con la policía nacional
y los resultados tras la puesta en marcha en Abril del nuevo Plan 2.000
en materia de seguridad, implantado desde el Gobierno Central? Con la
pregunta nos acercamos a la realidad del hecho causante de todos los males
que se han denunciado continuamente en Gandia desde los colectivos y formaciones
políticas más diversos.
Las cosas no suceden porque sí, tienen una explicación
que el tiempo se encarga siempre de aclarar. Si el servicio de policía
no se controla bien, si no es bueno, no podemos esperar que sea operativo
y eficaz ¿ Y quién acaba pagando esta indi-gestión
socialista? TODOS NOSOTROS, que tendremos que pagar el exceso en horas
extras propiciado por la descoordinación del cuerpo con otras fuerzas
de la autoridad mucho más competentes en su cometido no por desgana
o desidia laboral de los miembros del cuerpo local, que poca culpa tienen,
sino por incompetencia del concejal de seguridad ciudadana, y a la postre,
de su superior inmediato, la Alcaldesa Doña Josefa Frau.
Incluso se debe recurrir en ocasiones a contratar
personal de empresas privadas de seguridad para hacer un servicio como
la vigilancia del Parc de L'Estació, que en principio y al final
compete al cuerpo de la policía local. De tal manera, el gasto
por el concepto de seguridad en Gandia aumenta hasta una situación
inadecuada para cualquier hacienda local, situación que se convierte
en ESCANDALOSA para Gandia, ciudad en números rojos, en bancarrota,
por una deuda muy superior a los diez mil millones de pesetas. Quizá
el consuelo de la Alcaldesa y su concejal sea que, como dijo alguna vez
Mao Tse-Tung, cuanto más grande es el caos, más próxima
está la solución, aunque yo les replicaría que después
de un fracaso, los planes mejor elaborados parecen absurdos.
Carlos Bataller
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