| Joaquín Almunia ha resultado derrotado en las
elecciones primarias del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).
Aún teniendo en cuenta el pequeño margen que le separó
de su rival, el catalán Josep Borrell, el fracaso de Almunia resulta
demoledor por cuanto contaba con el apoyo declarado de Felipe González
y prácticamente el pleno de la ejecutiva del Partido. Sin embargo,
precisamente por este apoyo declarado, resulta mucho más relevante
el fracaso del propio González.
González, de manera poco democrática, había pedido
el voto para su hombre de paja: Joaquín Almunia. Muy probablemente
porque sabe con certeza que con Josep Borrell la era del "felipismo" va
a quedar definitivamente desterrada a los libros de historia... y a los
sumarios judiciales.
Josep Borrell ha ganado estas elecciones primarias (las primeras de
un partido político español) demostrando que los socialistas
no comulgan con la doctrina de un expresidente vencido por el lastre de
la corrupción de la que fue cómplice. Los socialistas de
base anhelan una bocanada de aire limpio que les devuelva la ilusión
por un proyecto noble. La elección, pues, estaba entonces anunciada...
El hecho de que la gestión del catalán Josep Borrell al
frente del Ministerio de Obras Públicas no esté exenta de
zonas oscuras no supuso ningún problema a la mayoría de
votantes socialistas. Cualquier alternativa era buena, si se comparaba
con la esclavitud a un líder vencido por su adicción al
poder.
Tras esta derrota, la figura de Felipe González se aparece como
la del hombre senil que fue grande en el pasado, y cuya separación
del poder ha desquiciado su cordura... En estos momentos en los que tenemos
a un Josep Borrell líder del PSOE por méritos propios, ¿está
González más cerca de la cárcel que nunca? Con el
juicio de los GAL a punto de comenzar... muchas cortinas de humo en forma
de "conspiraciones judeo-masónicas" tendrá que invocar el
expresidente para distraer a la opinión pública.
Galindo (Gandia)
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